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Firmes en el sendero de Salvación con Cristo.


 Firmes en el sendero de Salvación con Cristo
No podemos, ni por un instante, apartarnos

del camino que lleva a la Salvación.
Es necesario marchar de la mano del Señor Jesús
Título: Firmes en el sendero de Salvación con Cristo.
Base Escritural: Ezequiel 18:21-32

Introducción:

¿Cuándo permanecemos firmes en Cristo? Cuando comprendemos que fuera de Él no hay nadie que nos pueda salvar ni ayudar. Eso es lo que determina nuestra permanencia en el Señor. Es algo que nace en lo más profundo de nuestro ser y allí permanece porque hay convicción de que necesitamos seguir adelante, de la mano del Salvador.

I.- La salvación parte de una decisión: cambiar (vv.21, 22).

1.- Principios:
            a.- Apartarse del pecado (v.21 a.
            b.- Caminar en la voluntad de Dios (v.21 b).

2.- Hay dos alternativas:
            a.- Vida v.21 c).
            b.- Muerte (v.21 d).

3.- Dios olvida nuestras transgresiones (v. 22).
            a.- Debemos aceptar el perdón (v.22).
            b.- Debemos perdonarnos a nosotros mismos (v.22).

II.- Apartarnos de la salvación comienza con el descuido y el olvido (v.24).

¿De qué manera?
1.- Apartarse de justicia (v.24 a).

2.- Cometer maldad (v.24 a).

3.- Seguir el sendero del mundo (v.24 b).

III.- Los seres humanos respondemos por nuestros hechos (vv.23, 24 c).

1.- No podemos ampararnos en la gracia divina para continuar pecando (v.24 c).
            a.- No podemos ampararnos en las obras pasadas
            b.- Nuestro pecad trae muerte espiritual.

2.- Dios no quiere la muerte del hombre (v.23 a, 32 a).

3.- Dios nos llamará a responder por nuestros hechos (v.30 a).

IV.- Dios nos llama a revisar nuestros caminos (vv.30, 31).

1.- Dios advierte a su pueblo:
            a.- Sobre la necesidad de convertirnos (v. 30 b).
            b.- Apartarnos de iniquidad (v. 30 b).

2.- Es necesario renovar nuestra consagración (v.3).
            a.- Con una firme decisión de cambio.
            b.- Con un nuevo corazón.
            c.- Con un nuevo espíritu.

Conclusión:

Quienes se amparan en el principio de que una vez salvos, podemos seguir viviendo a nuestra manera porque ya Cristo murió por nuestros pecados y nos libra de cualquier eventual transgresión a preceptos bíblicos, no solo cometen un error sino que se exponen a condenación eterna. Este hecho es evidente cuando leemos las Escrituras en el libro de Ezequiel para corroborar que es necesario conservarnos en santidad, caminando con el Señor Jesús.

© Fernando Alexis Jiménez


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