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Rompiendo ataduras espirituales para alcanzar sanidad interior


ROMPIENDO ATADURAS ESPIRITUALES PARA
ALCANZAR SANIDAD INTERIOR
Ps. Fernando Alexis Jiménez
Dios rompe nuestras ataduras espirituales
y nos permite disfrutar de la sanidad interior, 
para disfrutar la vida plenamente...
Introducción:

Dios nos creó para que disfrutáramos una vida plena. Una existencia llena de dolor, angustia, desesperanza, sensación permanente de culpa no estaba en su mente cuando nos concibió a usted y a mí. Si quisiéramos sintetizarlo, podríamos decir que Dios nos creó para ser felices. No obstante lo anterior, nuestro Adversario espiritual—Satanás—m está empecinado desde el comienzo, en destruirnos. No concibe que nosotros podamos vivenciar la armonía en nuestro mundo interior. Si se lo permitimos, nos ata y lleva a prisiones de las que difícilmente podremos salir a menos que le abramos las puertas al Señor Jesús. Él vino a libertarnos, romper las cadenas, hacernos libres y darnos una vida de excelencia en todos los órdenes. Si se lo permitimos, el Señor Jesús sana nuestras heridas emocionales para que disfrutemos esa existencia renovada. La decisión está en nuestras manos. Es necesario que le abramos las puertas del corazón al obrar de Jesucristo.


 I. Nuestro enemigo espiritual está empeñado en robarnos las bendiciones e impedirnos una vida plena.

1. Si podemos identificar a nuestro enemigo espiritual y de qué manera opera, podemos enfrentarlo.
1.1. Dios nos concibió para que disfrutáramos la vida a plenitud (Génesis 1:26-28)
            a. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (vv. 26 a, 27)
            b. Fuimos creados para dominar sobre la tierra (vv. 26 b, 28)
            c. Dios nos concibió para ser un pueblo grande y bendecido. El pecado, sin embargo, trajo maldición y ruina. (Génesis 3:1-7; 13-24)

“Por mucho tiempo se ha dicho que la vida cristiana normal es derrota; que está saturada de dificultades, de opresión… Indiscutiblemente yo estaba equivocado; fallé al no reconocer en un comienzo, que existe otro reino y, que no todo lo que sucede viene de Dios; si uno se sujeta a toda circunstancia, muchas veces se estará sujetando a derrota, y dominio del reino de las tinieblas.”(Coleman, Jimmy. “Herido y sanado”. México, Centro de Entrenamiento Bíblico Cristo al mundo. 1989, pg. 13)

1.2. No podemos resignarnos a una condición de derrota, opresión, dominio y control sobre todas las áreas de nuestra  vida.
1.3. No sabemos qué es la victoria hasta tanto enfrentemos la situación de dolor, frustración y desesperanza que nos ha traído el enemigo espiritual (Juan 10:10)
2. Hasta tanto estemos en pecado, enfrentaremos un caos en nuestro mundo interior:
            a. El pecado se convierte en una atadura física y espiritual (Juan 8:34)
            b. El pecado nos impide avanzar (Proverbios 5:22, 23)
            c. Cristo por su sacrificio en la cruz nos hizo libres de la esclavitud del pecado (1 Corintios 7:23)
            d. Es necesario permanecer en Cristo para no estar de nuevo bajo esclavitud del pecado (Romanos             6:15-18)
            e. La decisión de no ser de nuevo esclavizados por el pecado, es nuestra (Gálatas 5:1)
3. Dios nos ofrece lo mejor de la vida. Él no nos creó para vivir en la infelicidad y la derrota, sino en victoria (Cf. 1 Juan 5:5); sin embargo es necesario que nos decidamos por la libertad que nos da Cristo

Esclavo à Gr, doulos à El grado más inferior de servidumbre. Sujetos a la voluntad de otro.
Esclavitud à Gr. Douleia à Estar atado; sujeto a alguien
4. Dios espera que nos levantemos en victoria, la que ganó Cristo para nosotros. Dios quiere que seamos libres del yugo del diablo, nos levantemos triunfantes y poseamos lo mejor de la tierra; que nos movamos en dirección a una vida plena.
5. Satanás tiene preparada una estrategia contra toda persona para dominar, controlar y destruir su vida en las dimensiones física y espiritual (Juan 10:1; 10:10 a)
5.1. El pecado abre las puertas a la opresión y la influencia demoníaca.
5.2. Hay áreas de nuestra vida en las que Satanás establece ataduras para traer dominio, control y destrucción.
6. Como lo hizo con el pueblo de Israel, Dios nos ofrece lo mejor de la tierra que es el disfrute de la vida plena. Nos corresponde entrar a poseer la bendición (Deuteronomio 1:21)
6.1. La parte de Dios es darnos
6.2. La parte del creyente es recibir las bendiciones (Josué 1:1-6).
            a. La tierra que debían poseer los israelitas estaba gobernada por 31 reyes.
            b. Dios instruyó a Josué, y a nosotros hoy, para que seamos “esforzados y valientes”.
            c. A usted y a mí nos corresponde sacar al enemigo de nuestro territorio (Santiago 4:7)
6.3. El Señor Jesús ya nos hizo libres y tenemos asegurada la victoria sobre toda atadura de nuestro enemigo espiritual (Colosenses 1:9-14; Colosenses 2:13-15)
6.4. No podemos pedirle al Señor Jesús que libre nuestra batalla contra Satanás y sus huestes, porque ya él nos dio poder  y autoridad sobre el mundo de las tinieblas (Lucas 10:17-19; Salmo 91:13)
            a. No podemos permitirle al enemigo que todavía tenga derecho legal sobre nuestra vida (Jueces 1:19,             21, 27, 28, 30-35)
            b. Decidieron hacer un “pacto de convivencia” con el enemigo, y el enemigo—como nos ocurre hoy si se        lo permitimos, se quedará viviendo junto nuestro para oprimirnos.
            c. Dios no quiere que cedamos terreno al enemigo mediante el pecado.
            d. Cuando aceptamos compartir nuestro espacio con el enemigo, él se fortalece y nosotros nos             debilitamos.
           
7. Jamás podemos llegar al punto de consentir con el enemigo, con Satanás, y establecer acuerdo con él. No podemos vivir una sola parte de lo que Dios nos ha dado. Esto sería tanto como prepararnos para experimentar una vida sin frutos. Recordemos que el enemigo permanecerá en nuestro territorio mientras se lo permitamos. Es hora de levantarnos y poseer las enormes bendiciones que el Señor tiene para nuestra existencia.

“Dios no quiere que sigas siendo el objetivo del enemigo. Él no quiere que vivas bajo la opresión y las ataduras. Quiere romperlas y darte libertad para que lo conozcas y puedas vivir como una persona normal.” (Coleman, Jimmy. “Herido y sanado”. México, Centro de Entrenamiento Bíblico Cristo al mundo. 1989, pg. 13)

7.1. Peleamos en el mundo espiritual, no en nuestras fuerzas sino en las de Dios (2 Corintios 10:3, 4).
7.2. Los ataques del enemigo los recibimos en nuestro mundo interior, así como en la dimensión física y espiritual.
            a. Nuestro amado Salvador Jesucristo es nuestra fortaleza en la batalla.
            b. Así como lo hizo con sus discípulos, el Señor Jesús nos ha dado autoridad (Mateo 10:1; Cf. Salmo             91:13)

Autoridadà gr. Exousia à Permiso o libertad de hacer las cosas como a uno le parezca. Poder con el que uno ha sido investido. Es poder para regir o gobernar, y ser obedecido.
           
c. Tener la autoridad depende de la permanencia con el Señor Jesús, bajo cuyo poder podemos hacer    cosas grandes (Juan 14:12; Cf. Colosenses 2:10; Filipenses 2:9-11; Efesios 1:21)
            d. Ejercemos autoridad de Cristo en nuestra vida, por fe.
            e. Nuestra vida cristiana se afianza en la victoria,  y debe ser por naturaleza dinámica y creciente.
            f. La intimidad con Dios está ligada al ejercicio de la autoridad sobre el mundo de las tinieblas.
            g. En Cristo tenemos asegurada la victoria sobre las tinieblas (1 Juan 5:4; Romanos 8.37)

Victoriaà Gr. Nike à Vencer, alcanzar la victoria.

8. Dios quiere que usted y yo vivamos en victoria espiritual, lo que a su vez se refleja en armonía con nuestro mundo interior.

II. Si queremos vencer el terreno del enemigo espiritual, debemos conocerlo y saber de qué manera opera

1. Nuestro enemigo, Satanás, utiliza varias estrategias que debemos conocer:
1.1. Mentira y engaño. Tergiversa la verdad en nuestra mente, por lo que debemos cuidar nuestros pensamientos (Filipenses 4.8). Al afectar nuestra forma de pensar, incidirá en nuestras acciones. No podemos olvidar que Satanás es el padre de la mentira (Juan 8:44)
1.2. Sentimientos de condenación y acusación. La naturaleza de nuestro adversario espiritual es acusarnos por los errores del ayer, de los que Dios ya nos perdonó. Quiere hacernos sentir mal constantemente. Nos lleva a pensar que Dios no os perdonará jamás (Apocalipsis 12:10; Zacarías 3:1-3; Romanos 8:33-35)
1.3. Persecución. Experimentamos intolerancia por parte de quienes nos rodean. Libran tremendos ataques en contra nuestra (Juan 15.20)
1.4. Duda y temor. Cuando el enemigo gana territorio en nuestro mundo interior por medio del miedo y la incredulidad, levanta una enorme barrera al mover de Dios (Hebreos 3:19; 4:4)
1.5. Una mente cautiva con pensamientos de maldad. Satanás aprovecha una mente no renovada para establecer fortalezas a través de pensamientos de maldad (2 Corintios 10:3-5: Romanos 12:2) Ejerce influencia gracias a factores externos.
1.6. Ataques en la mente. Gran parte de las batallas que libra el ser humano, se producen en la mente. Es allí donde se fortalece la posesión o la influencia de los demonios (2 Corintios 10:3-6)

Obediencia—> Gr. Hupakoe. Término compuesto de dos raíces griegas. Hupo, que traduce debajo, en un nivel inferior y akuo, que vertido al español es oír, escuchar atentamente, oír con sumisión y declarándose de acuerdo.

2. ¿Qué hacer en todo ese proceso?
2.1. Someter los pensamientos a Cristo obliga esfuerzo y constancia, porque el enemigo está siempre al acecho.
2.2. Mientras dejemos abiertas las puertas de nuestros pensamientos, el enemigo tomará ventaja generando tentaciones hacia la carnalidad.
2.3. Dejamos de confesar palabras de derrota y proferimos palabras de bendición. Declarar ruina, fracaso y derrota nos granjea enormes dificultades en las dimensiones física y espiritual. No podemos olvidare que Satanás arrebata las palabras alentadoras del Reino de Dios para sembrar, a cambio, iniquidad y destrucción (Cf. Mateo 13:19)
2.5. Debemos estar preparados para enfrentar las diversas formas como el enemigo espiritual libra ataques en contra nuestra (Romanos 8:35-37; 1 Corintios 15:57, 58)

Vencedores à Gr. Hipernikao. Del término huper, que traduce sobre o encima de y Nikao, que vertido al español es conquistar. Alguien que tiene todas las condiciones para salir airoso, victorioso, no importa las circunstancias que estén en contra.

            a. En la lucha contra el mundo de las tinieblas que busca golpear nuestro mundo interior, fuimos             llamados a vencer.
            b. Sólo vencen, quienes asumen su condición de vencedores.

“Si intentas servir a Dios tomando como base tu naturaleza humana, terminarás justificando tus fracasos y debilidades. Si dices que el temperamento es tu única fortaleza pero también tu debilidad, ¿dónde está entonces la fuerza del Espíritu? Al hablar de esta manera reconoces que caminas de acuerdo con tu propia naturaleza… estoy seguro que el Señor no habría hecho la obra que ha realizado en nuestro ministerio si no hubiera sometido las debilidades de mi carne al Espíritu Santo. En vez de justificarlas con los temperamentos, decidí someterlas a la obediencia del Señor.”(Luna, Cahs. “En honor al Espíritu Santo”, Editorial Vida, EEUU. 2010, pg. 27)

3. Es necesario que comprendamos que el mundo de las tinieblas se encuentra bien organizado:

Jerarquía del mundo de las tinieblas (Efesios 6.12)
Principados
Gr. Archosà Los primeros o preeminentes. La primera persona de una serie, el que lidera (Romanos 8:38; Colosenses 1:16; 2:9, 10; 13-15)
Potestades
Gr. Exousia à Poder para reinar o gobernar. Espíritus de maldad con autoridad, la que le confiere el pecado (1 Corintios 15:24, 25; Efesios 1:20, 21; 2:1, 2; 3:8-13)
Gobernadores de las tinieblas
Gr. Kosmokratoras. De kosmo—mundo y kratoras—fuerzas o poderes. El mundo de las tinieblas tiene espíritus estratégicamente ubicados en ciertos lugares del mundo (Efesios 6:12).
Huestes espirituales
Gr. Pheumatikaà Espiritual y Poneria—Maldad; espíritu de maldad y en género femenino, se refiere a prostitución, al intento de corromper toda carne. Las huestes de maldad operan en los mundos físico y espiritual (Efesios 3:9, 10;  6.12)

3.1. Es esencial que si tenemos una lucha contra el mundo espiritual de maldad, como paso para vencer, no olvidemos que Dios nos ayuda en la batalla (Salmo 110:1, 2)
            a. El Señor Jesús en la cruz quitó el pecado del hombre y le libertó del poder de las tinieblas             (Colosenses 1:13; 2:13-15; 1 Juan 3.8)
            b. El Señor Jesús está sentado sobre todo principado, porque Él gobierna con poder (Efesios 1:20. 21)
3.2. Como Iglesia de Jesucristo asumimos una actitud de confrontación del mundo de las tinieblas para frenar su avance y recobrar territorios que nos robó (Salmo 45:6; 108:13)
3.3. Es necesario ejercer autoridad sobre el mundo de las tinieblas (Mateo 16:19; 18:18)

“Esta es la situación que nosotros enfrentamos al entrar en la Guerra Espiritual de nuestra tierra o mundo interior; tenemos que pararnos frente a un enemigo que ha estado morando y, prácticamente reinando en ella por largo tiempo; ha construido fortalezas y ataduras tan grandes que parece imposible derrumbarlas, entrar en la tierra y poseerla. El hecho es que el enemigo no se va a asustar y salir corriendo porque tú has tomado la decisión de lograr una liberación. Tú tienes que actuar en el principio de la Guerra Espiritual. Fuerza contra fuerza, reino contra reino. El enemigo sólo conoce ese principio.” (Coleman, Jimmy. “Herido y sanado”. México, Centro de Entrenamiento Bíblico Cristo al mundo. 1989, pg. 25)

III. El principal centro de ataque en contra nuestra es la mente.

1. Nuestro enemigo espiritual ha morado por años en la mente, logrando control sobre varias áreas vitales.
1.1. Es necesario recobrar el dominio de la mente.
1.2. Satanás no querrá que se recobre el dominio de la mente
            a. Satanás se aprovecha de una mente pasiva
            b. Satanás se aprovecha de una mente engañada
            c. Satanás se aprovecha de una mente no renovada
1.3. El cristiano está llamado a renovar la mente como paso esencial para crecer en todas las áreas (Romanos 12:2; Tito 3:4, 5)
            a. Debemos darle el primer lugar a Dios en nuestra mente (Marcos 12:30)
            b. Debemos derribar las fortalezas mentales (2 Corintios 10:3-5)
            c. La mente se acostumbra a determinados parámetros que debemos modificar con ayuda de Dios.
            d. Renovar la mente implica asumir nuevos parámetros de pensamiento (Romanos 12:2)
            e. En la mente se anida la angustia, el temor, la incredulidad, la perversidad.
2. Después de convertirnos a Cristo, nuestra mente no se renueva. Es necesario emprender ese proceso con ayuda de Dios, que implica reprogramar nuestra forma de pensar y de actuar ya que Satanás—cuando estábamos en pecado—nos programó para la derrota, la frustración, el fracaso y la destrucción. El enemigo nos sembró pensamientos equivocados que por años gobernaron nuestra forma de obrar (Cf. 2 Corintios 4:4)

ESTRATEGIAS DEL ENEMIGO
Engaño
Fanatismo religioso. Irracionalidad. No se filtran los pensamientos. Se llega a considerar que todos los pensamientos, visiones y sensaciones provienen de Dios (Cf. 2 Corintios 11:3)
Pasividad
Las personas no evalúan nada. Lo aceptan todo, especialmente en el ámbito de la espiritualidad. Aceptan incluso los recuerdos del pasado que les causan daño. Aun cuando les generan dolor y confusión, reciben todos los pensamientos. Tienen dificultades para concentrarse.
Mente no renovada
Temor, rechazo, preocupación, ansiedad, negativismo, olvido. No confrontar las emociones.

2.1. Es necesario renovar nuestra mente. Alguien puede ser creyente, pero no haber renovado su mente; por este motivo, su forma de pensar y actuar—muchas veces ligadas a un pasado sin Cristo, siguen siendo las mismas.
Engañoà Gr. Exapataoà Gr. Ek, intensivo. Apataoà Empequeñecer. Seducir completamente.
     
      a. Permitir que Dios gobierne nuestros pensamientos, traerá paz y armonía a nuestro mundo interior       (Isaías 26:3,4)

Paz à Gr. Shalom à Salud, felicidad, bienestar. En el contexto se refiere a nuestra capacidad creativa, que descansa en Dios sin importar las circunstancias.
           
            b. Confiamos en Dios cuando llevamos a Su presencia en oración, todo aquello que nos perturba             (Filipenses 4:6, 7)
2.2. Fuentes de origen de los pensamientos
            a. Nosotros
            b. El diablo
            c. Dios
2.3. El crecimiento espiritual y la renovación de la mente deben ir de la mano (Cf. Efesios 4:22-24)

IV. El cristiano no mantendrá su libertad en Cristo hasta tanto experimente libertad en su voluntad

1. La voluntad nos permite tomar decisiones. Dios respeta lo que determinemos como personas (Cf. Génesis 2:16, 17; Deuteronomio 30:15, 19); sin embargo, cuando hay armonía con Dios, alcanzaremos equilibrio en lo que escojamos.
1.1. La mente nos dice lo que pensamos
1.2. La voluntad materializa lo que queremos
1.3. Las emociones expresan cómo nos sentimos

2.  El enemigo sabe que si afecta nuestra mente, incidirá directamente sobre nuestra voluntad.

A través de la voluntad se tiene una capacidad para reinar y gobernar; en esa forma es como Dios le ha dado dominio al hombre, y la habilidad para reinar; y también es donde Satanás ataca para quitárselos y robarlos, es decir, el dominio y la capacidad de reinar. (Coleman, Jimmy. “Herido y sanado”. México, Centro de Entrenamiento Bíblico Cristo al mundo. 1989, pg. 98)


2.1. El hombre debe tomar control de su voluntad lo que se ve reflejado en el dominio de cuerpo, alma y espíritu.
2.2. Si hay gobierno de la voluntad, se tendrá control de las emociones y los sentimientos (Proverbios 25:28)
2. Si no tomamos control de nuestra voluntad—con ayuda de Dios—tomará ventaja el mundo de las tinieblas (Romanos 8:12, 13; Colosenses 3:5-7)
2.1. Nuestro adversario espiritual se aprovecha de los recuerdos y hechos traumáticos que subyacen en el inconciente.
2.2. En la medida en que la mente se renueva (Cf. Romanos 12:2), la voluntad se fortalece.

SEÑALES DE ALERTA SOBRE FORTALEZAS ESPIRITUALES DE MALDAD QUE AFECTANM NUESTRA VOLUNTAD
Inercia
Resignación ante los obstáculos. Aceptación de cuanto ocurre alrededor, incluso la adversidad.
Falta de perseverancia
La persona jamás termina lo que emprende
Dispersión de los pensamientos
A la persona se le dificulta concentrarse. No pueden siquiera conservar el hilo de una conversación.
Inseguridad
Incapacidad de tomar decisiones. Temor a asumir responsabilidades. Dejan que los demás decidan por ellos.
Doble ánimo
Las personas fluctúan entre perseverar en el camino de Dios o permitir que les arrastre de nuevo la mundanalidad.

2.3. Identifique áreas de engaño en su vida. Recuerde que la verdad nos hace libres (Cf. Juan 8:31, 32)


Verdad à Gr. Ginoskoà Conocimiento de un principio, aplicación, desarrollo y el logro. Saber algo por experiencia personal

2.4. Tome control de su voluntad. Es necesario que pongamos filtro a nuestros pensamientos (1 Tesalonicenses 5:21).
            a. Es necesario que usted resista en su voluntad y en su mente todos los pensamientos de maldad que le         asaltan, enviados por Satanás (Cf. Santiago 4:7; 2 Corintios 10:5).
            b. Si el Adversario controla nuestra voluntad tendrá dominio del cuerpo, muerte y espíritu (1 Corintios             9:26, 27)

Retener à Gr. Katecoà Sostener o sujetar firmemente. Gr. Kataà Abajo. Gr. Ecoà Tener en la mente, adherir

2.3. Es necesario tomar decisiones con ayuda de Dios, asumiendo las consecuencias que se deriven.

IV. El poder de Dios nos liberta para que podamos tomar control de las emociones y sentimientos

1. Quien gana ventaja con la permanencia de las heridas espirituales que experimentamos, es nuestro Adversario espiritual.
1.1. El propósito de Dios es que haya sanidad permanente en nuestro mundo interior (1 Tesalonicenses 5:23)
1.2. Las heridas emocionales comienzan con un hecho traumático que se transforma en resentimiento y da lugar al odio. A partir de entonces se produce la amargura de corazón y toma fuerza hasta llevar a la persona a la destrucción física y espiritual.
1.3. Satanás se aprovecha de las heridas emocionales (Cf. Efesios 4:279
3. Las heridas emocionales tienen factores desencadenantes:
3.1. Las relaciones rotas. Frecuentes en los matrimonios que terminan en divorcio y que desencadenan heridas en los cónyuges.
3.2. No perdonar. La decisión de mantener la herida emocional y no perdonar al causante del mal, se constituye en una atadura espiritual (Cf. 2 Corintios 2:10, 11)
3.3. El Rechazo. Comienza generalmente desde la niñez y persiste en el tiempo. No obstante, los hechos traumáticos también afectan a los adultos.
3.4. El Maltrato. Se producen por las reacciones que se reciben de otras personas y que involucran violencia física y verbal. Causan heridas emocionales.
3.5. Palabras hirientes. Son términos expresados generalmente por alguien en estado de exaltación que producen heridas emocionales (Proverbios 10:31; Salmo 37:30)
3.6. Abuso sexual. Produce heridas emocionales que pueden marcar la vida de una persona para siempre.
3.7. Raíces de amargura. Constituyen el producto de heridas sin sanar que nos impiden una vida plena y desencadenan contaminación espiritual a otras personas (Cf. Hebreos 12:15)
            a. Dios quiere que seamos libres de las consecuencias de los hechos traumáticos que nos afectaron             (Hebreos 12:1)
            b. Dios que nos creó, es el único que puede sanarnos

V. Dios quiere traernos libertad a partir del perdón (Lucas 6:37)

1. Dios nos perdonó y espera que nosotros perdonemos a quienes nos han causado daño (Efesios 4:32)
1.1. Estar atados al pasado cuando no perdonamos, nos impide crecer en todas las áreas de4 nuestra vida.
1.2. Cuando perdonamos a quienes nos han causado daño, desatamos a quien nos causó daño y de paso quedamos libres (Juan 20:23)
2. Quien no perdona recibe las consecuencias de su determinación. Experimentará un estado de tormenta interior permanente (Mateo 18:21-35)

2.1. Quien más se perjudica es aquél que no perdona

2.1.1. ¿Qué produce la falta de perdón?

            a. Produce enormes impedimentos para amar y ser amados.
            b. Produce reacciones de resentimiento hacia quien nos causó daño.
            c.  Produce daño emocional y físico a quien experimenta ese rencor.
2.1.2. ¿Qué hace quien no perdona?
            a. Siente que aquél que le causo daño “le debe algo
            b. Asume la posición de “No perdono hasta tanto me pidas perdón”. Como pasan los días y no advierte             esa actitud, expresa su rechazo verbal y gestual a quien considera es el causante de su resentimiento.
            c. Decide prorrogar su resentimiento por tiempo indefinido como una forma de expresar hacia él o ella             palabras que la hieran, o a los menos pensamientos en los que imagina, está tomando venganza.
            d. Genera estancamiento espiritual:
            d.1. No perdonar es uno de los frutos de la carne (Gálatas 5:19-21).
            d.2. Quien perdona, crece espiritualmente porque afianza en su vida los frutos del Espíritu Santo                         (Gálatas 5:21-25).
            e. Experimenta falta de paz interior y exterior.
            f. Aviva el deseo de tomar venganza.
3. Quien no perdona refleja su rencor y resentimiento en su relación con Dios y con los demás
3.1. Reacciones de no perdón (Gálatas 6: 7).
3.2. El resentimiento y la falta de perdón se “transpiran”.
3.3. Lo grave es que quien no perdona, desconoce que “transpira” rencor en sus relaciones interpersonales.
3.4. La falta de perdón puede permanecer por años.
            ¿Hacia quiénes pudiéramos guardar rencor por años, sin proponérnoslo?
            a.- Hacia los padres.
            b.- Hacia las personas con las que tuvimos una relación sentimental traumática.
            c.- Hacia nuestros hermanos y amigos, de quienes sentimos, nos fallaron alguna vez.
4. ¿Por qué experimentamos falta de perdón en el corazón?
4.1. Experimentamos falta de perdón por las heridas provocadas a conciencia por terceros.
4.2. Experimentamos falta de perdón por la forma errada como percibimos que aquello que dijeron o hicieron “era a propósito” para herirnos, muchas veces sin que hubiese mediado ninguna intencionalidad.
4.3. Por un deseo represado de tomar venganza que nos lleva a dilatar cualquier arreglo.
4.4. ¿Por qué no se arreglan las situaciones?
            a. Por el orgullo de quien nos causó daño.
            b. Por nuestro orgullo de no dar el brazo a torcer.
            c. Porque esperamos que los demás den el “primer paso”.
5.  ¿Cómo identificamos en nosotros un espíritu no perdonador?
5.1. Cuando sentimos molestia apenas encontramos a consideramos que nos hizo daño.
5.2. Cuando aprovechamos la más mínima oportunidad para criticar a quien nos causó daño.
5.3. Cuando recordamos vívidamente el daño que nos causaron.
5.4. Cuando sentimos que nuestra vida es un “caos” por el daño que nos causaron.
“La gente se ha equivocado al interpretar la santidad como el comportamiento perfecto, libre de defectos y errores. Pero no es así. Vivir en santidad es entregarse a cumplir aquellos mandatos que él nos da y que nos transforman cada día.”(Luna, Cahs. “En honor al Espíritu Santo”, Editorial Vida, EEUU. 2010, pg. 29)
6. Para perdonar se requiere un cambio de actitud.
6.1. Debemos reconceptualizar la idea de que el perdón es para los “insulsos” y el rencor y la venganza para los “vivos”.
6.2. Cuando identificamos dónde tiene origen nuestro rencor a partir de tres preguntas:
            a. ¿Dónde comenzó mi resentimiento?
            b. ¿Qué me dijo o hizo la persona que considero me hizo daño, para sentirme así?
            c. ¿Qué puedo hacer –como por ejemplo perdonar—para que la situación cambie?
6.3. Usted está en libertad de informarle a quien le hizo daño que “lo perdonó”, pero también, de guardar con prudencia esa decisión y más bien, cambiar su trato.
6.4. Leyendo Mateo 18:21, 22, aprendemos que no podemos poner “límites” al perdón.
6.5.  Aprendemos también que Dios espera de nosotros que asumamos una actitud de “perdón” a quienes nos causan daño.
VI. El proceso de liberación comienza con la decisión de permitir que Jesucristo obre en nuestro ser
1. Confiese sus pecados. Hasta tanto no se confiesen todos los pecados delante de Dios, el Adversario espiritual tendrá “derecho legal” para seguir poseyendo o influenciando a la persona (1 Juan 1:9).
2. Arrepiéntase con sinceridad. Debe haber arrepentimiento sincero en la persona, podrá ser libre. Es esencial que se reconozca la magnitud del error cometido y la grandeza de la misericordia de Dios (Proverbios 28:13)
3. Perdone a alguien si guarda odio aún. Un enorme muro que pone tropiezo a la liberación espiritual lo representa la falta de perdón en las personas. El amado Señor Jesús enfatizó en la importancia del perdón (Marcos 11:25)
 4. Renuncie y rompa toda atadura. La decisión de romper a toda puerta abierta al enemigo y romper toda atadura, en el nombre de Jesucristo, parte de la propia persona. Cada quien debe reconocer la obra de Cristo y decidirse por Él, dándole la espalda al Adversario espiritual.
5. Renuncie a toda maldición generacional. Las maldiciones generacionales ocupan un lugar relevante en los procesos de liberación individual. Pocas veces quien está bajo posesión o influencia demoníaca sabe que sus ascendientes abrieron puertas al mundo de las tinieblas, pero eso no les exime de sufrir las consecuencias; por ese motivo es primordial que, de manera conciente, repita una oración en la que usted le guíe, renunciando a toda maldición generacional.
6. Ordene a todos los espíritus que salgan. En la medida en que la persona esté conciente, llévela para que ordene a todos los espíritus salir de su cuerpo. Si hay manifestación demoníaca, le corresponde a usted como ministro de liberación hacerlo. Ordénele a los entes de maldad que salgan. Hay autoridad de Cristo en su vida, tal como Él, en su ministerio terrenal lo hizo (Cf. Lucas 4:40, 41)
7. Confiese a Jesucristo como Señor y Salvador. Una vez la persona ha sido liberada, es esencial que declare a Jesús como Señor y Salvador. Debe recibir a Cristo en Su corazón.  

Conclusión:

Fuimos concebidos por Dios para disfrutar la libertad que Él nos ofrece. Su propósito eterno es que disfrutemos sanidad física y emocional. Que no permitamos atadura de ninguna clase. Quien se aprovecha de las puertas que le abrimos en la mente, es nuestro Adversario Satanás. Él no desaprovecha oportunidad. Procura gobernar los procesos de pensamiento, incluso el subconsciente, para traernos a la derrota, la sensación de no ser salvos y no haber recibido perdón de Dios. Cuando reconocemos que esa no es la voluntad de Dios para nosotros y le permitimos a Jesucristo que obre en nuestro ser, toda atadura se rompe y llegamos a ser verdaderamente libres. ¡Hoy es el día para que disfrute esa libertad que nos ofrece el Salvador, Jesucristo.

© Fernando Alexis Jiménez


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente, que exhaustivo y de gran bendicion. Por favor siga escrbiendo temas tan importantes como este.

Anónimo dijo...

Gracias Dios todopoderoso por esta palabra de liberacion a traves de este medio y tus siervos.Guardalos y bendicelos, Señor y a todo aquel que busque tu voluntad en fe.

Anónimo dijo...

Muchas gracias hermano Dios le siga bendiciendo, este estudio ha sido de gran bendición para mi vida,

Anónimo dijo...

La verdad q hace falta temas como estos porq hay tantas gentes q viven descociondo la verdad de renovarnos y sujetarnos a cristo en cuerpo y alma pq el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar

Unknown dijo...

Gloria a Dios,aleluya palabra poderosa

© Fernando Alexis Jiménez
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